EVANGELIO: Lc 17, 5-10
La fe no
suple nuestra responsable respuesta. Es bienaventurado aquel que escucha la
palabra de Dios, cree en ella y la pone en práctica.
"En
aquel tiempo los apóstoles le pidieron al Señor: «Aumentamos la fe». El Señor
contestó: «Si ustedes tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a ese
árbol: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar'. Y les obedecería. ¿Quién de
ustedes que tenga un criado arando o pastoreando, le dice cuando llega del campo:
'Ven, siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y sírveme
mientras como y bebo, y luego comerás y beberás tú'? ¿Tienen que estar
agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Así también ustedes: Cuando
hayan hecho todo lo mandado, digan: 'Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que
debíamos hacer'»"
2. LA FE CRISTIANA ¿NACE, CRECE Y PUEDE MORIR? ¿POR QUÉ, Y CUÁNDO?
3. ¿CUÁLES FUERON LAS CARACTERÍSTICAS DE LA FE
EN MARÍA SANTÍSIMA?
PAPA
FRANCISCO: ¡LA PAZ , NUNCA MÁS LA GUERRA !
VATICANO, 1 Setiembre
2013 - 09:22 a.m. ACI-EWTN Noticias
5. El Santo Padre pidió a la Virgen María "que nos
ayude a responder a
la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación
y del amor".
Dijo: "Ella es Madre:
que Ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a
superar también este momento difícil y a empeñarnos a construir cada
día y en todo ambiente una auténtica cultura del encuentro y de la paz".
Concluyó: "María, Reina
de la paz, ¡ruega por nosotros!".
Fin del artículo
CARTA
ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO
"LUMEN FIDEI": BIENAVENTURADA LA QUE HA CREIDO Lc 1, 4.5
10. En la parábola del
sembrador (San Lucas), Jesús explica el significado de la "tierra
buena": "Son los que escuchan la palabra con un corazón noble y
generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia" (Lc 8,15). El corazón noble y
generoso, que escucha y guarda la
Palabra , es un retrato implícito de la fe de la Virgen María :
Ella conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su
vida. La Madre del Señor es
icono perfecto de la fe, como dice Santa Isabel: «Bienaventurada la
que ha creído» (Lc 1,45). En María, se cumple la historia de fe del Antiguo Testamento.
Incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que,
junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de
Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue
dirigida a María. La acogió con todo su ser, en su corazón, para
que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres. San Justino
mártir, en su Diálogo con Trifón, dice que María, al aceptar el mensaje del Ángel, concibió «fe y
alegría» [49]. En la Madre
de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida
espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, el signo más evidente de la
grandeza de la fe. En su vida, María ha realizado la peregrinación de la fe,
siguiendo a su Hijo [50]. Así, en María, el camino de fe del Antiguo
Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él,
entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado.
Continuará...

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