Lima, 06-10-2013 / Año 109 - Nº 5687

EVANGELIO: Lc 17, 5-10
La fe no suple nuestra responsable respuesta. Es bienaventurado aquel que escucha la palabra de Dios, cree en ella y la pone en práctica.
"En aquel tiempo los apóstoles le pidieron al Señor: «Aumentamos la fe». El Señor contestó: «Si ustedes tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a ese árbol: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar'. Y les obedecería. ¿Quién de ustedes que tenga un criado arando o pastoreando, le dice cuando llega del campo: 'Ven, siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y sírveme mientras como y bebo, y luego comerás y beberás tú'? ¿Tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Así también ustedes: Cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: 'Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer'»"
1. PARA TI, ¿QUÉ ES LA FE CRISTIANA? DA ALGUNOS EJEMPLOS DE ACTUALIDAD
2. LA FE CRISTIANA ¿NACE, CRECE Y PUEDE MORIR? ¿POR QUÉ, Y CUÁNDO?
3. ¿CUÁLES FUERON LAS CARACTERÍSTICAS DE LA FE EN MARÍA SANTÍSIMA?
PAPA FRANCISCO: ¡LA PAZ, NUNCA MÁS LA GUERRA!
VATICANO, 1 Setiembre 2013 - 09:22 a.m.  ACI-EWTN Noticias
5. El Santo Padre pidió a la Virgen María "que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación y del amor".
Dijo: "Ella es Madre: que Ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a superar también este momento difícil y a empeñarnos a construir cada día y en todo ambiente una auténtica cultura del encuentro y de la paz".
Concluyó: "María, Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!".
Fin del artículo
CARTA ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO
"LUMEN FIDEI": BIENAVENTURADA LA QUE HA CREIDO Lc 1, 4.5
10. En la parábola del sembrador (San Lucas), Jesús explica el significado de la "tierra buena": "Son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia" (Lc 8,15). El corazón noble y generoso, que escucha y guarda la Palabra, es un retrato implícito de la fe de la Virgen María: Ella conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice Santa Isabel: «Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1,45). En María, se cumple la historia de fe del Antiguo Testamento. Incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a María. La acogió con todo su ser, en su corazón, para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres. San Justino mártir, en su Diálogo con Trifón, dice que María, al aceptar el mensaje del Ángel, concibió «fe y alegría» [49]. En la Madre de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, el signo más evidente de la grandeza de la fe. En su vida, María ha realizado la peregrinación de la fe, siguiendo a su Hijo [50]. Así, en María, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él, entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado.

Continuará...

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