Fundado: 24-04-1904 Lima, 28-02-2010 / Año 106 - Nº 5498 - 4000 ejemplares

LLAMADOS A LA GLORIA
Lucas 9, 28b-36
§
El Señor sube al monte a orar y se lleva a Pedro, a Santiago y a Juan; estaban con sueño, pero vieron que Jesús se transformó irradiando un "fulgurante" blanco y estaban con Él, Moisés y Elías. Se oyó la voz del Padre. "Este es mi Hijo, mi elegido; escuchadle". Los Apóstoles se llenan de temor. Pero no dicen todavía nada a nadie. Recordemos que el Padre revela lo mismo cuando Jesús se bautiza en el Jordán.
§ Las dos primeras lecturas, nos llevan a pensar en lo central de la justificación en la que nos iniciamos por el Bautismo, que nos introduce en una lucha. Pero el Señor nos anima y nos dice en el salmo: "El Señor es mi luz y mi salvación, espera en Él, sé valiente, ten ánimo”. Lucha que es dominar los desórdenes de nuestra naturaleza.
§ Es una lucha que nos debe llevar a una liberación (Moisés) y a una alianza (Elías) “Por lo tanto manteneos firmes en el Señor." Pedro, Santiago y Juan no entendieron en un primer momento el significado de la transfiguración: es que somos ciudadanos del Cielo y lo ganaremos con nuestra lucha en esta tierra.
§ Una aniquilación personal que es preparación para la Gloria de otro modo de vivir en una vida interminable. Es muerte acá y es resurrección allá. El ejemplo es Jesús que supera las tentaciones en el desierto y nos da testimonio de su divinidad en la Transfiguración, y en su Resurrección. “El Señor Jesucristo transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa". Dejémonos someter por Él; que Él triunfe en nosotros.

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