Fundado: 24-04-1904 Lima, 03-03-2013 / Año 108 - Nº 5656 - 4000 ejemplares

¡Gracias Benedicto XVI por tu Ministerio Petrino!
DIOS ME CASTIGA, PORQUE TODO ME SALE MAL
Muchas personas se lamentan, y con, creciente desesperación, diciendo que "TODO LES SALE MAL", porque Dios los castiga.
La causa: la cantidad de pecados que han cometido. No hay peor equivocación que esa. Lamentablemente muchas persona piensan así, cargando una culpa que no existe. Cuando uno, arrepentido de veras, y con el auténtico deseo de cambiar de vida reparando el mal cometido, confiesa con humildad y sinceridad sus culpas, QUEDA ABSUELTO DE SUS PECADOS, POR MUY GRANDES QUE HAYAN SIDO. Queda solamente, REPARAR LO MALO HECHO. ¡Cuando Dios perdona, PERDONA! No es rencoroso como nosotros que no perdonamos fácilmente. Por eso, se ha hecho común el dicho: "YO PERDONO, PERO NO OLVIDO". ¡Qué "majadería"! Dios, siendo Dios, perdona, y nosotros ¿NO? ¿Acaso somos más que Dios?
Por tanto, no pongamos como la causa de nuestros fracasos a Dios, como que nos sigue castigando por los pecados cometidos. Así como los únicos responsables de lo bueno y de lo malo que hacemos somos nosotros; así, lo somos de nuestros fracasos. Lo importante es que, liberados de este complejo de culpabilidad, nos esforcemos por superarnos, empleando las mejores estrategias, sin dejarnos abatir por el pesimismo o por el complejo de persecución...
Hoy, Jesús nos lo dice en el Evangelio: Ni los galileos, condenados a muerte por Pilatos, ni los aplastados por la torre de Siloé, lo fueron por ser más pecadores que los otros, ni por sus pecados pasados... Fueron las circunstancias (que en un alto porcentaje las ponemos nosotros en el ejercicio de nuestra libertad).
Lo importante es que: habiendo tomado conciencia de nuestros pecados, NOS CONVIRTAMOS VERDADERAMENTE; DE LO CONTRARIO, "PERECEREMOS TODOS DEL MISMO MODO", ETERNAMENTE... Y LO HABREMOS PERDIDO TODO.

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