Lima, 14-12-2008 / Año 104 - Nº 5435

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
En este tercer domingo de Adviento, la Iglesia nos invita a la alegría. Alegría porque el Señor está próximo. ¡Ojala el mundo entero pueda sentir esta proximidad del Señor que viene a liberarnos¡ Alegría porque el Señor ya está presente en medio de nosotros. Presente en esta comunidad convocada para escuchar su Palabra y comulgar su Eucaristía.
PRIMERA LECTURA: Isaías 61, 1-2a.10- 11
DESBORDO DE GOZO CON EL SEÑOR
Isaías nos presenta al "Ungido del Señor", el Mesías: aquel que viene es consagrado por Dios para traer la Buena Nueva a los pobres y a los que sufren, y hacer compartir con todos su alegría.
SALMO: Lucas 1, 46-48.49-50.53-54
Respondemos:
"Se alegra mí espíritu en Dios, mi Salvador"
SEGUNDA LECTURA: 1 Tesalonicenses 5, 16-24
ESTEN SIEMPRE ALEGRES, DEN GRACIAS EN TODA OCASION
Preparar la venida del Señor, nos dice Pablo, es vivir en la alegría y la oración. La alegría y la oración de gracias son elementos que brotan de la fe en la proximidad del Señor.
EVANGELIO: Juan 1, 6-8.19-28
EN MEDIO DE NOSOTROS HAY UNO QUE NO CONOCEMOS
Juan el Bautista es el precursor del Mesías que viene. Es el testigo de una luz que no todos ven. Estamos ante el misterio de la fe, condición necesaria para captar la proximidad salvadora de Jesús
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
Inicio: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Invitación: En el camino de Adviento que hemos emprendido, hoy se nos invita una vez más a la conversión. Convertirnos es aceptar a Dios y a nuestros hermanos; vivir plenamente nuestra vida llena de luz, alegría y felicidad, para comunicarla a los demás.
Ahora encenderemos tres cirios de la Corona de Adviento. Con este gesto hoy expresamos nuestro gozo porque se acerca el Señor, y el deseo de estar siempre alegres en el Señor (breve silencio, mientras se encienden las velas)
Todos: Concédenos, Señor Padre nuestro, permanecer atentos a la venida de tu Hijo, para que cuando llegue y llame a la puerta nos encuentre velando en oración y cantando su alabanza. Padre de bondad, queremos pedirte un corazón humilde y sencillo, como el pesebre en que tu Hijo nació, para saber acoger de ti la vida y la alegría verdadera que llena de auténtica felicidad nuestras vidas. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Todos: Padre nuestro...; Ave María...; Gloria...
DON BOSCO SACERDOTE
Don Bosco, como cualquier estudiante, tuvo una serie de obstáculos para su formación sacerdotal. El primer obstáculo lo halló en los compañeros poco fervorosos. El mismo indica cómo logró superarlo: "Me atuve a la sugerencia de mi madre, es decir, juntarme con los compañeros devotos de María, amantes del estudio y de la piedad. Elegía a algunos que eran notoriamente conocidos como modelos de virtud" El que se junta con tipos así, no puede recibir sino daño, que tendrá una repercusión profunda e irreparable en toda su vida profesional.

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