Lima, 19-04-2009 / Año 105 - Nº 5453

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA
Desde el 5 de mayo del año 2000, la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede declaró el Segundo Domingo de Pascua, es decir, el domingo siguiente al Domingo de Resurrección, como "Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia". También hoy, el Señor que vive para siempre, está presente en nuestra asamblea con su palabra, con el alimento de su cuerpo y de su sangre, con su amor infinito que se derraman en el sacramento del perdón de los pecados. Quiere disipar de nuestros corazones y de nuestras mentes las dudas, los miedos que nos impiden ser testigos de la fuerza de su resurrección.
1ª LECTURA: Hechos de los Apóstoles 4, 32-35
TODOS PENSABAN Y SENTIAN LO MISMO
La lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles nos mostrará cómo vivían los primeros seguidores del Señor resucitado. La comunión de los bienes espirituales y materiales entre todos los hermanos no puede ser sino consecuencia de la fe en Cristo, muerto y resucitado.
SALMO RESPONSORIAL: 117
Respondemos: "Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia"
2ª LECTURA: 1 Juan 5, 1-6
TODO LO QUE HA NACIDO DE DIOS VENCE AL MUNDO
La victoria sobre el mundo no la da el esfuerzo humano sino la fe en Cristo. La verdadera relación con Dios pasa por Jesús, "que vino con agua y con sangre". Lenguaje simbólico que se refiere al Bautismo y a la Crucifixión de Cristo. La verdadera comunión con Dios se da en el cumplimiento de sus mandamientos y en el amor hacia los hermanos.
EVANGELIO: Juan 20, 19-31
DICHOSOS LOS QUE CREAN SIN HABER VISTO
El Evangelio de hoy nos habla del poder que el Resucitado comunica a sus discípulos, poder que alcanza su plenitud en el perdón de los pecados. También nos enseñará que la fe es un riesgo, y que a Tomás le costó asumir. La conclusión de este pasaje nos recordará el propósito de la obra del evangelista: obtener la fe en Cristo, reconociéndolo como Mesías, Hijo de Dios.

¡RESUCITO JESUS!
Imposible pensar que Jesucristo no murió, después de lo que fue su pasión... José de Arimatea y Nicodemo lo pusieron en un sepulcro y los guardias lo sellaron. Hay un terremoto; un ángel abre la tumba; Jesús sale glorioso del sepulcro. Ese cuerpo tan martirizado el Viernes Santo, hoy se nos presenta lleno de gloria.
Los santos han resucitado muertos, pero Él se resucitó a sí mismo, y con ello nos afirmamos en lo que Él prometió, y se afirma nuestra esperanza, y se refuerza nuestra fe.
Así, vamos entendiendo más claramente el verdadero carácter de nuestra religión. También nosotros resucitaremos pero a una vida de felicidad. Pero, si entendemos, sabemos que nuestra vida debe ser una "vida nueva," contra vicios y pecados, así entraremos en la alegría, el gozo, y la satisfacción de la certeza de todo lo que esperamos.
DON BOSCO Y LA ALEGRIA PASCUAL
Don Bosco fue un hombre que vivió intensamente el misterio pascual de Cristo, y no sólo por el sufrimiento de su vida; sino por la alegría y el gozo que le imprimía a todo lo que hacía. No es coincidencia que se establezca definitivamente con su Oratorio ambulante en Valdocco un Domingo de Pascua; ni que fuera proclamado santo un Domingo de Pascua; ni que como joven estudiante en Chieri conforma la "Sociedad de la Alegría". Para decirlo con palabras de Pablo VI, el gozo de Don Bosco también era una "participación espiritual en el gozo insondable, humano y divino a la vez, que se encuentra en el corazón de Cristo glorificado". Escribirá el séptimo sucesor de Don Bosco, Don Viganó: «la alegría profunda de Don Bosco es muchas cosas a la vez: es el gozo de vivir, manifestado en lo cotidiano; es la aceptación de los acontecimientos como camino concreto y atrevido para la esperanza; es la intuición del bien con la convicción de que es más fuerte que el mal; es la simpatía del amigo que se hace amar para construir pedagógicamente un clima de confianza y de diálogo que lleva a Cristo; es una pérgola de rosas que se recorre cantando y sonriendo, aunque bien provisto de zapatos que defiendan de las numerosas espinas".

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