Lima, 10-05-2009 / Año 105 - Nº 5456

QUINTO DOMINGO DE PASCUA
En la Iglesia de hoy se habla mucho de comunidad, de participación, de servicio. Pero en realidad, todavía estamos lejos de lo que el Señor quiere y espera de nosotros. Cada domingo, nuestra reunión para la liturgia puede y debe ser una experiencia espiritual que aumente la caridad y refuerce nuestra unidad en Cristo resucitado.
PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 9, 26-31
LES CONTO COMO HABIA VISTO AL SEÑOR EN EL CAMINO
La lectura nos va a poner ante los ojos la figura de un gran hombre, un gran cristiano, un gran apóstol. Se trata de Saulo, el apóstol que conocemos con el nombre de Pablo. Ha llegado a Jerusalén después de haber descubierto, en Damasco, el camino de Jesús y de haberse unido a Él con toda su alma. Él, que era perseguidor de cristianos, se dejó cambiar por el Señor y desde su encuentro con Cristo no cesó en trabajar para anunciarles a todos ese acontecimiento, esa persona: Jesús de Nazaret.
Salmo responsorial: 21
Respondemos: “El Señor es mi alabanza en la gran asamblea”
SEGUNDA LECTURA: 1ª Juan 3, 18-24
ESTE ES SU MANDAMIENTO: QUE CREAMOS Y QUE AMEMOS
La caridad fraterna es un don del Espíritu Santo. Se manifiesta por medio de gestos concretos, pruebas visibles de nuestra comunión en Dios. El verdadero criterio para saber si realmente el cristiano "es de Dios" es el de repetir la actitud de Cristo de darla vida por los hermanos.
EVANGELIO: Juan 15, 1-8
EL QUE PERMANECE EN MI Y YO EN EL, ESE DA FRUTO ABUNDANTE
Jesús es la vid: otra parábola para expresar otra faceta de su rica personalidad. Jesús nos habla aquí de nuestra comunión de vida con Dios, pero esta comunión no debe desconectarnos del mundo y de la realidad de nuestra vida humana. La experiencia de la vida en Dios debe ayudarnos a llevar muchos frutos, es decir, ser misioneros, caritativos, entregados al servicio del prójimo.

LA BIBLIA TE HABLA
En la Biblia aparece un gran interés de Dios por el hombre, su afán de explicarle su proyecto sobre toda la creación. El interés de Dios por formar un pueblo elegido, un pueblo, Israel, para que le comprenda y realice su plan. En la Biblia vemos que Dios llama a su pueblo, hijo. Un hijo que se entera de los proyectos de Dios, alaba a su Dios, le invoca, pacta con Él, se compromete, le jura fidelidad... Pero también aparece que ese pueblo elegido se rebela, protesta, murmura, le es infiel, rompe los pactos, se aleja de su Creador, de su Padre... Es un pueblo de "dura cerviz". Pero en la Biblia aparece el fiel y paciente trabajo de Dios para llevar a la humanidad a su destino eterno, perdonando más de setenta veces siete, lleno de misericordia. Porque Dios es Padre de todos los hombres, sin distinción de raza, sexo... y como consecuencia, que todos los hombres son hermanos de verdad...
AUXILIADORA, PRESENCIA VIVA EN DON BOSCO
Don Bosco reconoce, finalmente, perfilado en la Virgen Auxiliadora, el rostro de la Señora que dio comienzo a su vocación y que fue y será siempre su inspiradora y maestra.
Pero este punto de llegada, es también punto de partida. Son los años en los que el Santo se siente cada vez más implicado e inmerso en la actualidad dramática de la Iglesia y de la nueva realidad italiana, como sacerdote educador y como apóstol. Pues, este período de la vida de Don Bosco está marcado por una presencia más viva, más patente de María, la "Madre amorosísima" e "Inmaculada poderosa", como él no se cansará de repetir, pero ahora venerada y sentida de manera casi totalizante en su función de Auxiliadora, tanto de cada uno como de toda la comunidad de fe cristiana: Maria Auxilium Christionorum.

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