Lima, 03-11-2013 / Año 109 - Nº 5691

Jesús nos abre los ojos para ver el rostro del Padre: Humildad, caridad, compromiso con los más pobres, un corazón abierto a la verdad. Sólo así, reconoceremos el rostro de Dios en su Hijo único, Jesucristo. Sólo en Él encontraremos descanso y esperanza, ayudándonos a cargar las cruces diarias de nuestras vidas.
PRIMERA LECTURA: Is 58, 6-11
Isaías nos llama a pasar de la piedad a la caridad concreta con el prójimo.
"Así habla el Señor: «Éste es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-; soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás y el Señor responderá; pedirás auxilio y Él dirá: '¡Aquí estoy!' Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan»".
SEGUNDA LECTURA: 1ª Co 12, 31-13, 13
El himno de caridad es un desafío a pasar a una caridad efectiva y salvadora.
"Hermanos: Aspiren a los dones más perfectos. Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no me sirve para nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no sirve para nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, razonaba como un niño; pero cuando me hice hombre, dejé de un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor".
PILDORITA SALUDABLE
Ecl 6, 28: "Al fin ella te dará descanso y se convertirá en tu alegría"

ADIVINANZA
- ¿Saben el chiste del PESCADO?
- NOOO
- Entonces.... ¡Quédense CON LA ESPINA!

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